Prisa por tardar
De los mejores títulos que conocí en mi época de editor fue Prisa por tardar. Lo puso un filósofo que luego consideró que esa ocurrencia, que a mi me encantó, podía no gustarle a un amigo suyo. Cuando a él le llegó el arrepentimiento ya el libro estaba hecho, de modo que aquel título salió a la calle y