En 1869 llevaron 100 ovejas a una isla, crecieron hasta ser 5 mil y dañaron más de 2 mil hectáreas de vegetación hasta que una campaña retiró 1,762 animales y permitió recuperarla
El pastoreo afectó el suelo, la vegetación y parte del hábitat de especies nativas, pero tras eliminar la presión de los animales algunas zonas comenzaron a recuperarse de forma natural.