La pena máxima de la pausa de hidratación
Puedo imaginar a un oficinista dejando caer el bolígrafo y sacudiéndose las perneras del pantalón para decir: “Bueno, ¡ pausa de hidratación !”. Y, a renglón seguido... al bar a por una cañita bien fresca. ¿Por qué no va a llamarla así él, si la FIFA usa esa fórmula para designar esos seis minutos (tres por parte)