Del Espíritu de Ermua al abandono de Ceuta
Aunque no acostumbro a ir a manifestaciones, esta de ayer era imperdible. Tan sólo tengo clara memoria de haber asistido con plena convicción de que era mi deber cívico, a dos de ellas porque sentía, y aún siento hoy, la imperiosa necesidad de que no podía permanecer ajeno o indiferente ante ciertos hechos. Debía sumarme a las miles o