Aplauden al Papa y firman la discriminación cuando creen que Dios no mira
La política española ha descubierto una nueva especialidad olímpica: aplaudir al Papa con una mano y firmar la discriminación con la otra . Requiere flexibilidad moral, entrenamiento cervical y una notable capacidad para que la conciencia no haga ruido en mitad del hemiciclo. No todos pueden hacerlo. Hay quien, por simple torpeza ética, escucha un discurso sobre la dignidad de