Psicólogos explican que las personas que siempre saludan a sus vecinos no solo son amables, sino que fortalecen la convivencia, reducen el aislamiento y favorecen su bienestar emocional
Especialistas señalan que un saludo cotidiano ayuda a crear confianza, fortalecer el sentido de pertenencia y construir relaciones más positivas dentro de la comunidad, con beneficios para la salud mental y la convivencia.