Asalto con carantoñas
Uno camina por la calle con un compañero de trabajo, un socio, un cliente o, peor aún, una mujer con la que existen expectativas románticas. Dependiendo del acompañante, la conversación es más o menos seria, más o menos formal, pero el tono es generalmente contenido. Caminamos con un ropaje de gravedad, madurez, solvencia. Hay bromas y ligerezas, claro, pero