Sin provocadores, todos en paz
El oficio de cabreador es uno de los menos nobles. Me refiero a quienes en el campo de la opinión pública (del medio de comunicación más empingorotado a la tertulia de café) o en el de la política se dedican día tras día a descalificar e insultar al adversario, tratando de encender al auditorio. El cabreador no suele estar