Riazor, de caldera colectiva a paño de lágrimas de los gladiadores verdiblancos
Las grandes citas en el Palacio de los Deportes no pueden explicarse, hay que vivirlas. Hay que notar la vibración en la piel y la emoción en los ojos. Más allá del desenlace, que fue el más cruel posible , A Coruña respondió. Y la respuesta fue una grada abarrotada, en la noche más especial del año, que