El juicio sobra, el cuerpo no
El verano vuelve a poner los cuerpos en primer plano. No hay escapatoria: la piel se expone, se mide, se compara, se comenta –a veces en voz baja, a veces sin ningún pudor– como si fuera un asunto público. Las terrazas, las piscinas, las playas se convierten en escaparates involuntarios donde cada cual parece someterse a un juicio silencioso